Entre enero y septiembre de 2026, Concepción del Uruguay recibió $24.867 millones por coparticipación nacional y provincial. Este sistema aporta hoy aproximadamente la mitad de los ingresos municipales y resulta clave para entender cómo evolucionan los recursos de la ciudad.

Por Pablo Presas, economista y concejal.

Para entender la capacidad que tiene un municipio para sostener servicios, pagar salarios, mantener la ciudad, realizar obras o atender nuevas demandas, primero hay que entender de dónde provienen los recursos con los que cuenta.

En Concepción del Uruguay, esa estructura hoy está prácticamente dividida en partes iguales. Según el Presupuesto 2026, el 49,46% de los recursos previstos proviene de la coparticipación de impuestos nacionales y provinciales, mientras que el 50,54% corresponde a recursos de jurisdicción municipal o recaudación propia, principalmente THI, TGI y Servicios Sanitarios, entre otras tasas.

Históricamente, la coparticipación nacional y provincial tuvo un peso mayor dentro de los ingresos municipales. Por eso, entender cómo funciona y cómo evoluciona sigue siendo clave para analizar la situación financiera de la ciudad.

El mecanismo puede parecer complejo, pero su lógica es relativamente sencilla. La Nación recauda impuestos como IVA y Ganancias y distribuye una parte entre las provincias. Entre Ríos, a su vez, participa a sus municipios una porción de esos recursos nacionales y también de impuestos provinciales como Ingresos Brutos, Inmobiliario y Automotor.

Desde 2009 funciona el denominado “goteo diario”, por el cual los recursos que corresponden a cada municipio se transfieren automáticamente a medida que se recauda.

El sistema contempla además garantías constitucionales mínimas para el conjunto de los municipios de la provincia: como piso, debe distribuirse entre ellos el 16% de determinados recursos tributarios nacionales que recibe Entre Ríos y el 18% de la recaudación de impuestos provinciales.

Esa masa se distribuye entre los municipios mediante índices de coparticipación, distintos para los recursos nacionales y provinciales. De esos coeficientes surge la participación que corresponde a Concepción del Uruguay. Si el goteo diario no alcanza los pisos previstos, se liquida un complemento de garantía.

Muchos más pesos, pero casi los mismos recursos reales

Entre enero y septiembre de 2025, Concepción del Uruguay recibió $18.130 millones en concepto de coparticipación nacional y provincial. En los primeros nueve meses de 2026, según los datos provisorios cerrados al 30 de septiembre, ingresaron $24.867 millones.

Son $6.737 millones adicionales y un crecimiento nominal del 37,2%.

Pero en una economía con inflación, comparar solamente cantidades de pesos puede resultar engañoso. Para saber si realmente aumentaron los recursos disponibles es necesario descontar cuánto subieron los precios.

Realizando esa comparación mes a mes, utilizando los índices de inflación conocidos hasta agosto y una estimación provisoria para septiembre —el dato oficial todavía no fue publicado—, la mejora real acumulada se ubicaría alrededor del 3%.

Es decir: la coparticipación aumentó más de 37% en términos nominales, pero prácticamente todo ese incremento fue absorbido por la inflación.

La evolución tampoco fue uniforme. Marzo fue el caso más marcado, con una caída real cercana al 29% respecto del mismo mes de 2025. En agosto volvió a observarse una reducción importante, de aproximadamente 14% interanual en términos reales.

Por eso, más que una caída generalizada, los primeros nueve meses muestran hasta ahora un escenario de virtual estancamiento de los recursos reales y una importante volatilidad mensual.

La coparticipación es sólo una parte de la historia

La coparticipación no representa todos los recursos que Nación y Provincia pueden destinar a una ciudad.

Durante muchos años coexistió con programas de vivienda, saneamiento, infraestructura urbana, transporte, obras viales, equipamiento, transferencias de capital y distintos fondos fiduciarios. Eran recursos que no necesariamente ingresaban como coparticipación, pero permitían financiar inversiones sin afectar directamente el presupuesto corriente municipal.

En los últimos años varias de esas herramientas fueron eliminadas, reducidas o reestructuradas. Por eso, que la coparticipación logre acompañar aproximadamente a la inflación no significa necesariamente que también se haya mantenido el volumen total de recursos provenientes de otras jurisdicciones.

El propio Presupuesto de Concepción del Uruguay muestra ese cambio: para 2026 prácticamente no se prevén transferencias corrientes o de capital por fuera de la coparticipación, y la inversión municipal debe financiarse esencialmente con recursos corrientes.

Pero para completar la mirada sobre la evolución de los recursos municipales todavía resta analizar la otra mitad: la recaudación propia, principalmente tasas y servicios municipales, tema que será materia de una próxima columna.

Recién al observar en conjunto la coparticipación, las transferencias no automáticas y los recursos propios podremos tener una mirada más completa sobre cómo vienen evolucionando los recursos totales de nuestro municipio.