
Seis notas, una propuesta que fue evolucionando y una discusión de fondo: cómo generar turismo, inversión y trabajo aprovechando nuestro río y nuestra naturaleza sin destruir aquello que precisamente les da valor.
Durante agosto se abrió una discusión que terminó yendo mucho más allá de la idea de construir un hotel.
Empezó con una pregunta sobre el casino actual, siguió con la necesidad de atraer inversiones, derivó en una propuesta concreta para la Isla del Puerto, abrió un debate ambiental y jurídico y terminó poniendo sobre la mesa una cuestión mucho más importante:
¿qué estrategia turística y de desarrollo queremos para Concepción del Uruguay?
En seis columnas fui desarrollando esa idea, incorporando críticas, revisando aspectos de la propuesta y ampliando la mirada.
Este es el recorrido.
1. Del casino extractivo al casino turístico
La primera propuesta partió de una distinción sencilla.
No es lo mismo un casino cuya rentabilidad depende principalmente del gasto de los propios habitantes de la ciudad que otro integrado a una oferta turística capaz de atraer visitantes, estadías y consumo desde afuera.
La idea fue estudiar un complejo turístico que combinara hotel de categoría, gastronomía, entretenimiento, centro de convenciones y eventualmente el traslado del casino existente.
No para tener más juego, sino para cambiar la lógica del que ya tenemos y utilizar una concesión pública valiosa como posible palanca para una inversión de mayor escala.
El antecedente de Victoria mostró que hotelería, casino, termas, gastronomía y conectividad pueden integrarse en un producto turístico más amplio.
Publicaciones:
La Pirámide – Del casino extractivo al casino turístico
Ojo Urbano – Del casino extractivo al casino turístico
2. Las inversiones no esperan
La repercusión de la primera columna abrió dos objeciones importantes: la ludopatía y la localización dentro de una reserva natural.
La segunda nota buscó responderlas.
El casino no debía ser el centro del proyecto. El producto tenía que ser el destino: hotel, convenciones, gastronomía, wellness, eventos, naturaleza, río y experiencias.
Y sobre la Isla, el planteo fue claro: no podía considerarse simplemente un terreno disponible. Cualquier proyecto debía superar estudios ambientales, hidráulicos y urbanísticos rigurosos.
Pero mientras discutíamos esos aspectos, Colón avanzaba con una inversión turística privada de alrededor de USD 5 millones. El mensaje de fondo fue otro: las ciudades compiten por inversiones y las inversiones no esperan indefinidamente.
Publicaciones:
La Pirámide – Las inversiones no esperan
Ojo Urbano – Presas respondió a las críticas y volvió a hablar de inversiones
3. Pensar diferente para tener una mejor Isla del Puerto
La discusión ambiental permitió mejorar la propuesta.
En lugar de pensar solamente dónde ubicar un hotel, la pregunta pasó a ser:
¿podemos lograr que una inversión privada deje como resultado una Isla mejor que la que encontró?
La propuesta fue reorganizar la punta norte, recuperar aproximadamente 18.000 m² actualmente afectados a antiguos usos particulares, reincorporar parte de esa superficie a la reserva y al uso público y concentrar la eventual intervención turística en una superficie más reducida.
También se planteó trasladar el parque público hacia la punta recuperada, junto a la Stella Maris, creando allí un gran parque costero.
La tierra seguiría siendo pública y el desarrollo podría realizarse mediante una concesión surgida de una licitación transparente.
La vara propuesta fue más exigente que el simple “bajo impacto”: el balance ambiental, territorial y económico debería ser positivo.
Publicaciones:
La Pirámide – Pensar diferente para tener una mejor Isla del Puerto
La Calle – Pensar diferente para tener una mejor Isla del Puerto
Ojo Urbano – Presas profundiza sus propuestas de cambios para la Isla del Puerto
4. Construir un destino de eventos y experiencias
Después vino una ampliación necesaria.
El hotel no podía convertirse en la estrategia turística de Concepción del Uruguay.
Podía ser uno de sus íconos.
La estrategia debía ser mucho más amplia: construir una ciudad de eventos y experiencias durante todo el año, apoyada en congresos, encuentros empresariales, deporte, cultura, gastronomía, historia, naturaleza, turismo náutico y nuevas inversiones.
En ese esquema, un hotel de categoría con centro de convenciones podría ayudar a romper la estacionalidad, atraer nuevos públicos y generar actividad para el resto de la economía local.
Publicaciones:
La Pirámide – Construir un destino de eventos y experiencias
La Calle – Concepción del Uruguay, una ciudad de eventos y experiencias
Ojo Urbano – Propuesta de una estrategia turística para “La Histórica”
5. Que la arena no nos tape el bosque
Las intervenciones en Paso Vera volvieron a poner el ambiente en el centro del debate.
La columna propuso ampliar nuevamente la mirada.
La discusión no debería ser simplemente ambiente versus desarrollo.
Concepción necesita cuidar profundamente su río, sus humedales y sus reservas, pero también necesita gestionar esos territorios, adaptarlos, mantenerlos, generar recursos para preservarlos y analizar usos compatibles.
El hotel apareció entonces dentro de una propuesta mucho mayor: pensar toda la ribera uruguayense a veinte o treinta años, integrando preservación ambiental, turismo, infraestructura, playas, humedales, erosión, sedimentación y adaptación frente a crecientes.
De ahí surgió también la propuesta de crear una Agencia para la Preservación y el Desarrollo de la Ribera Uruguayense.
Publicaciones:
La Pirámide – Que la arena no nos tape el bosque
La Calle – Que la arena no nos tape el bosque
Ojo Urbano – Que la arena no tape el bosque: una mirada sobre la ribera uruguayense
6. Mitos y realidades de un hotel en la Isla
Finalmente apareció la discusión jurídica.
Algunas críticas sostuvieron que un hotel sería directamente ilegal por encontrarse dentro de un Área Natural Protegida.
La última nota planteó que antes de afirmar eso había que resolver cuestiones más precisas.
La Isla no es ambientalmente homogénea. Su Plan de Manejo reconoce diferentes zonas y grados de intervención. Además, los antecedentes legales distinguen entre los inmuebles vinculados al Camino Costero Isleño y los remanentes destinados a la Reserva de Usos Múltiples.
Por eso la posición final fue quizás la más sencilla de todas:
estudiar antes de decidir.
Determinar exactamente los límites jurídicos, realizar los estudios ambientales, hidráulicos y urbanísticos y recién entonces saber qué puede hacerse, dónde y bajo qué condiciones.
Ni cheque en blanco para una inversión ni prohibición anticipada sin haber completado primero los estudios.
Publicaciones:
La Pirámide – Mitos y realidades de un hotel en la Isla
Ojo Urbano – Hotel en la Isla: Presas pidió estudiar antes de decidir
La Calle también publicó la columna el 1 de septiembre; su portada de Opinión la registra bajo el mismo título.
Una idea que fue evolucionando
Las seis notas muestran algo que me parece importante.
La propuesta no permaneció congelada desde el primer día.
Empezó preguntando qué hacer con el casino actual. Después incorporó el problema de las inversiones, las críticas ambientales, la recuperación de espacio público, la estrategia turística, la planificación de toda la ribera y finalmente la discusión jurídica.
Y probablemente todavía pueda seguir mejorando.
Eso es precisamente lo que debería ocurrir con una idea pública antes de transformarse en un proyecto.
No existe hoy un expediente para construir un hotel, ni un inversor seleccionado, ni una obra decidida.
Existe una propuesta para estudiar si podemos generar una inversión turística de escala que ayude a transformar nuestra economía y, al mismo tiempo, deje una Isla mejor preservada, con más espacio público y mayores recursos para su conservación.
La pregunta de fondo sigue siendo la misma:
¿podemos agregar valor sin destruir aquello que nos da valor?
Creo que sí.
Pero para lograrlo no alcanza con estar a favor o en contra.
Hay que planificar, estudiar, comparar alternativas, escuchar las críticas, corregir la propuesta y establecer reglas claras.
Porque Concepción del Uruguay necesita preservar mucho de lo que tiene.
Pero también necesita animarse a construir aquello que todavía le falta.